sábado, 14 de septiembre de 2013

¿Para qué han servido los Acuerdos de Oslo? Reflexiones sobre el conflicto palestino-israelí; Equipo de Bitácora (M-L), 2013


[Post publicado originalmente en 2013. Reeditado en 2023]

««Indudablemente, la situación de Palestina es una de las más catastróficas del planeta, y la más paradigmática en materia de colonización y limpieza étnica-religiosa proyectada por el capitalismo. La variada y extensa participación de diversos actores hace de tal situación un problema de gran complejidad que requiere de un estudio pormenorizado para llegar a comprender la actual situación. Todo el mundo conoce la ignominiosa acción de la potencia ocupante Israel, y el respaldo criminal que las potencias mundiales, Estados Unidos, los países de la Unión Europea, China, Rusia, etc., le han dado por acción u omisión. Las tibias condenas se quedan en el campo de lo meramente declarativo, dejando en realidad vía libre a Israel en materia económica, militar y política, aun cuando dicho Estado no ha cumplido con las sucesivas resoluciones de la ONU o los sucesivos acuerdos alcanzados en los procesos de paz, cuya función fundamental ha sido la de legitimar la ocupación por la vía político-mediática.

Observemos el lado palestino, el caso de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que a menudo queda fuera de la ecuación Palestina. En las acciones de esta organización se observa el cortoplacismo, la vacilación y el oportunismo, características que han resultado en acuerdos profundamente perjudiciales para los palestinos. Los acuerdos de Oslo de 1993 son la muestra de lo que hablamos. Podemos afirmar lo siguiente:

1. Existe un bloque que conforma la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), actualmente integrado por: Al Fatah, Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Frente Democrático por la Liberación de Palestina (FDLP), Frente por la Liberación de Palestina (FLP), Unión Palestina Democrática (Fida), Partido Popular Palestino (PPP), As Saiqa −pro-sirio−, Frente por la Liberación Árabe (FLA), Frente por la Lucha Popular Palestina (FLPP) y Frente Árabe Palestino (FAP). Otros miembros se retiraron de la coalición tras el evidente fracaso de las conversaciones de paz. Esta organización se ha comportado históricamente como un frente de liberación, guiada por un profundo eclecticismo teórico-práctico resultante de la influencia de eso que se dio en llamar «socialismo árabe panarabista», encuadrado en la teoría del revisionismo soviético de la «vía específica al socialismo» y del «no alineamiento».

2. La OLP, al tratarse de un frente, ha estado compuesto desde su nacimiento por sujetos provenientes de todas las clases sociales, cuyo interés común se sitúa en la oposición a los intereses israelíes. Por lo tanto, esta organización se ha nutrido y está nutriéndose de personas tanto de la clase obrera como de la pequeña burguesía, pero también de burgueses, los cuáles ocupan especialmente la dirigencia de la organización. Esto hace que en dicho frente no haya una línea diferenciadora entre los objetivos de unas clases y otras, ya que no opera ningún partido revolucionario que sepa lidiar con la complicada circunstancia del conflicto, menos todavía entre todas las clases y objetivos diferentes que convergen en el bando palestino. La ausencia de esa línea revolucionaria, capaz de diferenciar las clases e intereses en pugna, da lugar a que este frente haya sido tomado por la burguesía nacional y trafique con la cuestión nacional palestina en pactos deshonrosos para el pueblo palestino.

3. Debido a la composición social variada en este frente y a la inexistencia de un partido comunista, no encontramos una teoría de emancipación social ligada a la clase proletaria. Esa característica resultó en que ese frente ni siquiera tuviese un programa de mínimos, de cumplimiento inmediato en las conversaciones de paz, ni un plan de movilización popular para obligar a la otra parte a cumplirlo. La debilidad ideológica y la predominancia burguesa de la OLP, derivó en el reconocimiento del Estado israelí por parte de los representantes de Palestina, pero sin que estos obtuviesen como contrapartida el mismo reconocimiento por parte tanto de Israel como de las potencias involucradas en la mediación. Eso, de hecho, hubiese demostrado que Israel era y se reconocía a sí mismo como potencia ocupante. Pero como resultado de ese reconocimiento unilateral, Israel logró que mejoraran sus relaciones internacionales y se multiplicara el reconocimiento internacional de dicho Estado sionista; es decir, la «política de paz» llevada a cabo por la OLP, ha jugado a favor de la consolidación del Estado israelí y en contra de la liberación de Palestina.

4. Debido a lo anteriormente mencionado, las organizaciones nacionalistas-laicas palestinas han perdido la batalla frente a las organizaciones de carácter nacionalista-religioso como Hamás. Cabe destacar que Hamás contó con el decidido apoyo de Israel en su etapa inicial por motivos pragmáticos, buscando generarle competencia a su principal opositor de aquel momento, Al-Fatah. Hamás comenzó como una expresión de los Hermanos Musulmanes y, aunque alcanzaría cierta independencia de estos, en la actualidad ha vuelto a su órbita por intermediación de Qatar, país que sirve de aliado del imperialismo estadounidense e israelí en la región.

5. Podemos afirmar que el conflicto palestino-israelí y su desenredo solo se dará ligado a un planteamiento de clase. Es decir, si es el proletariado, tanto palestino como israelí, en alianza con el resto de las capas trabajadoras, los que se involucran políticamente y no delegan sus funciones en los demagogos de siempre. Solo entonces y no antes se sentarán las bases para una resolución definitiva del conflicto que se viene arrastrando. Hay que explicar que, si bien no es descartable que en las condiciones actuales el pueblo palestino pueda forzar al imperialismo israelí mediante una lucha a reconocer sus derechos como pueblo, a reconocerle como Estado sin cortapisas, mucho menos posibilitado está de alcanzar el fin real y del conflicto; el entendimiento y convivencia entre israelíes y palestinos. Este, como decíamos, no puede llegar sin una revolución en ambas zonas, solo esta y el cambio de paradigma que apareja conducirá a una paz duradera entre ambos pueblos, bien como Estados socialistas separados pero fraternales e internacionalistas, o bien unidos, como debería ser si se dejan de lado los egoísmos, prejuicios y recelos para construir un nuevo Estado palestino unificado y socialista en igualdad para unos y otros. Con este nuevo escenario se deberían barrer no solo los obstáculos del racismo y el nacionalismo, sino también con el idealismo religioso que en parte es causante de la situación. Entiéndase por eso que la labor principal de una organización revolucionaria en esta región, como en cualquier otra, es mantener una postura internacionalista y de clase, poner la primera piedra en este sentido antes de la toma de poder.

Por eso, advertimos que sólo un genuino partido marxista-leninista que opere en ambos lados y haga comprender este difícil, pero no imposible propósito, puede dar solución a las contradicciones de nuestra época. Cabe decir que, por parte de los marxistas del resto del mundo, nuestra responsabilidad hacia la cuestión palestino-israelí consiste en el esclarecimiento y promoción de esta vía como única salida realista, siendo necesaria la denuncia tanto de la ocupación imperialista en la región, como de la pésima influencia del interclasismo y la ideología nacionalista-religiosa en los propósitos de emancipación del pueblo. Todo ensayo de «socialismo israelí», «panarabismo» o «socialismo del siglo XXI» será, como ha sido históricamente, una máscara más de los clérigos, terratenientes y capitalistas para proteger sus mezquinos intereses particulares, defender su propiedad privada y acrecentar sus riquezas. La burguesía, bajo un marco político de este tipo, no dudará en volver a atizar las diferencias religiosas, culturales y étnicas en la región, incluso no dudará en aliarse con el imperialismo extranjero que mejores prebendas ofrezca, traicionando una vez más la causa nacional.

Como ya ha quedado claro, si se quiere ser consecuente no se puede pasar por el interclasismo. En Palestina, como en cualquier lugar, el explotador mira por sus intereses económicos, y aunque se presente como garante de los intereses de la nación, lo cierto es que lo más seguro es que entre bastidores ya esté pactando con el enemigo con tal de poder seguir viviendo de forma privilegiada, lejos de los sufrimientos reales del pueblo. Es un tablero político capitalista, unos quieren seguir mandando y otros quieren abrir una cuota de mercado en esas tierras, entre tanto, otros harán negocio del conflicto regional y otros seguirán viviendo de las limosnas. He aquí la importancia de distinguir entre amigos y enemigos.

El proletariado no puede dirigir los destinos de su nación hasta que no se eleve a clase dirigente del Estado, puesto que, si no controla la dirección de la producción de bienes y servicios −y ello implica también retener la hegemonía política y cultural−, no podrá darle a su labor social una esencia progresista que, entre otros principios, incluye el internacionalismo. Si se quiere decir de forma romántica: el marxismo es el verdadero humanismo, el cual no tolera la explotación del hombre por el hombre ni los prejuicios nacionales, por tanto, tampoco privilegios producto de mitos absurdos de otra índole. Pero esto no significa que, hasta lograr tales objetivos, no tenga su propia concepción de lo «nacional» y que no lo manifieste a través de su organización política o su propia producción artística, dado que, en nuestra época, como ya adelantó Lenin, existen dos culturas fundamentales que nuclean toda nación contemporánea, la cultura proletaria y la cultura burguesa. Pensar lo contrario, es reproducir el canon trotskista, aquel que postulaba que la cultura proletaria solo asoma la cabeza una vez que dicha clase toma el poder y transforma económicamente la vieja sociedad y sus mitos culturales… pero no puede existir una majadería más burda para alguien que se considera «materialista» y «dialéctico». 

En la esfera nacional, el mayor peligro para el proletariado revolucionario es creerse la zafia propaganda que justifica la política interna y externa de su gobierno burgués. ¿A qué nos referimos? A brindar con la burguesía nacional respecto a los mitos históricos que esta ha ido creando en la cultura de su país, es decir, el tendiente a mantener como referentes a personajes reaccionarios y a ocultar en cambio los episodios y figuras revolucionarias que todo progresista reivindicaría. En realidad, esto solo acerca al trabajador a una «unidad nacional» ficticia, pero nunca hacia la verdadera emancipación social y nacional de los suyos. En el momento en que el de abajo acepta −conscientemente o no− el discurso del de arriba expresado en la prensa, las instituciones, la legislación y su modo de vida, está tirando piedras contra su propio tejado: contribuye a seguir apretando las cadenas que le sujetan a este mundo, el mismo al cual maldice porque no está conforme con su aspecto. Huelga decir que con la queja esporádica no hallará nunca la forma de escapar a esta situación, por el contrario, es muy posible que caiga en una penumbra espiritual mientras se entretiene combatiendo a los hombres de paja que los capitalistas le irán presentando en el camino… que «si no ha triunfado en la vida» es porque no tiene una «cultura del esfuerzo» y un «espíritu emprendedor»; que la culpa de sus males reside en el «malévolo inmigrante» que le «roba el trabajo»; que al no «estar bien con Dios espiritualmente» no le pueden ir bien los asuntos terrenales, etcétera». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿De qué han servido los Acuerdos de Oslo? Reflexiones sobre el conflicto palestino-israelí, 2013)

martes, 6 de agosto de 2013

Del neo-revisionismo al socialcristianismo


«Los neo-revisionistas dicen que el marxismo-leninismo ya no aplica para esta sociedad porque se ha producido una revolución tecnológica, que las relaciones sociales se han transformado bajo ella. Lo que no dicen es que las relaciones sociales siguen estando condicionadas por la LUCHA DE CLASES, por la tenencia y concentración de los MEDIOS DE PRODUCCIÓN, por la apropiación parasitaria del PLUS VALOR, y del poder, que ejerce la burguesía… Pero lo más patético es que al tiempo que niegan las más avanzadas teorías de emancipación de clase, de emancipación proletaria, por considerarlas «perentorias, caducas, dogmas, ortodoxas, propias de otro siglo»; recuperan ya no solo lo medular del revisionismo, sino lineamientos del socialismo premarxista, e incluso dogmas religiosos nacidos en el seno de sociedades esclavistas de la edad de piedra; así ha nacido el socialcristianismo de este tiempo». (P.M.; KBML-1917.MK9, 2013)

sábado, 27 de julio de 2013

¿Por qué el Frente persiguió a los marxistas-leninistas en 1980?; Equipo de Bitácora (M-L), 2013


Me he propuesto escribir una lectura MATERIALISTA DIALÉCTICA de todo el proceso sandinista; sobre todo en lo referente a las causas de la incapacidad de desarrollar una REVOLUCIÓN PROLETARIA; en ese proceso me he encontrado con que ya desde el triunfo de la Revolución se dieron unos ciertos síntomas que presagiaron que el SOCIALISMO NO SE CONSTRUIRÍA. Pero lo que más me ha sorprendido es que mientras la Dirección Nacional del FSLN, pactaba con la burguesía, se acomodaba en el parlamentarismo, la economía mixta, el multipartidismo, el no alineamiento etc; el orden burgués en definitiva; se desarrolló una persecución, encarcelamiento, de cierto grupo marxista-leninista, que pedían la inmediata expropiación de los medios de producción y la marcha al SOCIALISMO. Pero lo más interesante es que a ese grupo, el Movimiento de Acción Popular - Marxista-Leninista (MAP-ML) —que también dio su cuota de sangre en la guerra contra el somocismo—, se le clausuró su medio de comunicación —el periódico EL PUEBLO— y algunas expresiones organizadas ligadas —el Frente Obrero—. Esto hace que nos hagamos algunas preguntas obligatorias: ¿por qué se persiguió a este grupo de marxista-leninistas? ¿Por qué su medio de comunicación fue cerrado y sin embargo los de la burguesía —como LA PRENSA— nunca corrieron la misma suerte? ¿Por qué se tildó de traidores o agentes —una práctica que los oportunistas siguen empleando— a un grupo de marxistas que criticaban objetivamente las carencias del proceso? Todo el movimiento internacional que hizo un seguidismo al gobierno sandinista sin condenar estos hechos es cómplice de sus resultados actuales, de una Nicaragua vendida al FMI, y bajo lineamientos de la reconciliación nacional con los somozistas, con una pequeña burguesía del FSLN enriquecida dentro y fuera del poder.

Merecemos respuestas concretas, aunque mucho me temo que solamente los marxista-leninistas podemos buscar esas respuestas, porque el FSLN nunca nos contará la verdad: ese acto fue el resultado de sus contradicciones y limitaciones.

Pedro Madrigal Reyes

Nota: este artículo si bien es fruto del trabajo personal del camarada Pedro en aquellos días, el Equipo de Bitácora (M-L) en la actualidad subraya todos sus pensamientos.

viernes, 12 de julio de 2013

Bielorrusia Bajo el Dominio Polaco (1920-39)

Mapa de la República Polaca (1920-39). Fuente: wikipedia

Por José Miguel González

En las últimas semanas se ha hablado mucho de Polonia y la URSS en la prensa, la mayoría de los artículos eran completamente tendenciosos y mostraban una ignorancia absoluta de la historia de Europa del Este. Así que tenía en mente desde hacía tiempo escribir un poco sobre el tema.

Las fronteras de la Segunda República Polaca (1920-39) fueron establecida por la guerra polaco-soviética de 1921. La Rusia soviética asfixiada por una guerra brutal que duraba ya varios años firmó una paz desventajosa que permitía a los polacos ocupar numerosos territorios al este donde la mayoría de la población no era polaca, sino que había importantes minorías lituanas, ucranianas y bielorrusas. Lituania y la URSS consideraban estas zonas como ocupadas por el gobierno polaco; en el caso de Lituana, hablamos de su capital tradicional, Vilnius, para los bielorrusos casi la mitad de su territorio (los bielorrusos también consideraban Vilnius ciudad bielorrusa) estaba en manos extranjeras, en el caso ucraniano era la zona más occidental del país, donde había surgido precisamente el nacionalismo ucraniano como respuesta a la presión polaca.

jueves, 13 de junio de 2013

Crítica a la entrevista de Abiel Prieto, ex ministro de cultura de Cuba; Equipo de Bitácora (M-L), 2013


Abiel Prieto: «Los países del llamado socialismo real en Europa cometieron errores básicos en términos de política cultural, errores verdaderamente gravísimos, que entre los problemas que motivaron la caída ingloriosa de aquel modelo, estuvieron aquellos errores de carácter cultural; implantar el método, aquello que le llamaban el método, el modelo, no se cómo lo llamaron, el estilo del realismo socialista, imponer un corsete a la creación. (...) Ellos tuvieron un momento espléndido que se corto a partir de la muerte de Lenin y a partir de los errores que comieron bajo el stalinismo y luego continuaron».

Comentario de Bitácora (M-L): Hoy 13 de junio de 2015 hemos visto necesario empezar a traer documentos sobre el carácter del revisionismo cubano, en este caso de su carácter actual. Y no hemos visto mejor ocasión que la entrevista con uno de sus representantes. Como cita inicial, vemos que el autor; Abiel Prieto, incluye todo el periodo, excepto el de Lenin, en un todo –eso significa mezclar el periodo de Stalin con el de Jruschov, Brézhnev y sucesores–, él describe a éste como un periodo cultural en el que sólo existen desviaciones dogmáticas y sectarias. No sabemos si ignora o oculta que fue precisamente con la llegada del jruschovismo que el realismo socialista se abandonó dejando paso al liberalismo en la práctica de la promoción en la cultura, y por tanto a una promoción de una cultura burguesa. Acusa al stalinismo de implantar el realismo socialista,  suponemos que cree que la cultura del Estado socialista es neutral, o que está debe competir entre «100 escuelas de pensamiento» entre cultura burguesa y cultura proletaria, o quizás solo es un vano intento de justificar el liberalismo ideológico que sufren las artes, la cultura, incluso el Partido Comunista de Cuba (PCC).

¿Pero significaba que en un Estado socialista imperaba el realismo socialista como correctamente afirma? Pongamos como defensa a uno de los mayores fomentadores del realismo socialismo que tan criticado sería por los antimarxistas como Luckas, Sartre, o en este caso Abiel Prieto:

«El realismo socialista. Esto quiere decir, en primer término, conocer la vida a fin de poder representarla verídicamente en las obras de arte; representarla no de manera escolástica, muerta, no simplemente cómo realidad objetiva sino representar la realidad en su desarrollo revolucionario.  Y también, la verdad y el carácter histórico concreto de la representación artística deben aunarse a la tarea de transformación ideológica y de educación de los trabajadores en el espíritu del socialismo. Nuestra literatura soviética no teme, ser acusada de tendenciosa. Sí; la literatura soviética es tendenciosa, porque no hay ni puede haber, en época de lucha de clases, literatura que no sea literatura de clase, que no sea tendenciosa, que sea apolítica. Y yo opino que todo escritor soviético puede decir a cualquier burgués obtuso, a cualquier filisteo, a cualquier escritor burgués que le hable del carácter tendencioso de nuestra literatura: «Sí, nuestra literatura soviética es tendenciosa, y estamos orgullosos de que lo sea, porque nuestra tendencia consiste en querer liberar a los trabajadores y a todos los seres humanos del yugo de la esclavitud capitalista». (Andréi Zhdánov; Sobre la literatura, 1934)

Pensar que la literatura, la música, la escultura o la cultura no tiene un punto de vista de clase es algo idealista, y pensar que una inactividad del partido comunista en la de lucha de clase en estos campos no será aprovechado por el enemigo para inocular su pensamiento burgués es algo metafísico. Pero quizás, es que Abiel Prieto y la propia Cuba, temen como dice Andréi Zhdánov, mostrarse al mundo bajo una cultura «tendenciosa», mostrando sin miedo que el partido y el Estado promueve una cultura socialista real, por ello quizás y sólo quizás se prefiere ganar el fácil aplauso de los medios de comunicación burgueses y los intelectuales anarquistas, maoístas, trotskistas, y demás renegados, bajo el amparo de la crítica al stalinismo y proclamando el liberalismo en el campo cultural y otros. Desde luego esta postura no sería diferente a la de la cuestión religiosa, donde el gobierno cubano ha buscado el aplauso del gran público, para que nadie tache de Cuba de dogmatica-stalinista con la religión.

martes, 4 de junio de 2013

Lucha de clases; Terminológico, 2013


«Se trata del conflicto resultante del enfrentamiento de dos clases sociales irreconciliables, que a su vez son expresiones de las fuerzas dialécticas enfrentadas y derivadas de los intereses que resultan de las relaciones de producción, o lo que es lo mismo, del lugar que ocupa cada una en los procesos de producción; por ejemplo: libres contra esclavos, nobles contra plebe, y así hasta este momento en el que se desarrolla el enfrentamiento entre burgueses contra proletarios dentro del sistema capitalista. Resulta evidente pues que entre esas dos realidades dialécticas antagónicas —burgueses y proletarios—, y condicionadas por los procesos productivos, surge una hostilidad derivada de las contradicciones inherentes a los intereses de las clases sociales enfrentadas: explotadores —propietarios de los medios de producción— contra explotados —asalariados—. Se tiene como condición que en la medida que se desarrolle un X sistema, por ejemplo el capitalismo, la nueva clase social —los proletarios en este caso— irán aumentando en masa y convergiendo en intereses hasta que existan las condiciones para un proceso revolucionario, el objetivo de este procesos será inevitablemente eliminar a la clase burguesa —explotadores y vieja clase social— que representa en esta realidad a las fuerzas retardatarias. La lucha de clases es una evidencia histórica íntimamente relacionada con los procesos históricos de cuyo enfrentamiento se nutre la lógica científica del materialismo dialéctico e histórico; y como resultado de esas luchas se alumbran nuevas realidades y así sucesivamente hasta, según propone el marxismo-leninismo, se llegue a la sociedad sin clases o comunismo en la que esa lucha se extinguirá. La lucha de clases quedó seriamente cuestionada en todos los ámbitos —desde filosóficos, pasando por políticos-económicos, e incluso ideológicos— tras la caída del bloque socialista; en su lugar germinó el estructuralismo y el neo-estructuralismo. No obstante estos últimos quedaron sepultado bajo las cenizas del once de septiembre y la guerra contra el terrorismo desencadenada por los neoconservadores en el entendido mundo unipolar; tras lo cual la lucha de clases hasta entonces cuestionada ha sido revitalizada a su máxima expresión. La lucha de clases es un término de origen burgués». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

miércoles, 24 de abril de 2013

Ecosocialismo; Terminológico, 2013


«El ecosocialismo, también conocido como «rojiverdes», es una corriente política nacida de las cenizas del «mayo del 68» que se entiende así misma como «izquierda», condensando ideas del socialismo utópico, del romanticismo, del anarquismo, del socialdemocratismo, del hippismo, del tercermudismo, del altermundismo y de todas esas corrientes ya refutadas por la historia. En variadas ocasiones se ha desarrollado hacia el respaldo del belicismo imperialista; podríamos considerar que forma parte de la «izquierda» proimperialista. Su revisión fundamental consiste en que renuncia a la lucha de clases –eje fundamental del marxismo-leninismo y del socialismo científico– como elemento central de las relaciones sociales establecidas por los modos de producción, tenencia y concentración de los medios de producción procuradas por el capitalismo, y la sustituyen por el problema del daño ambiental; entienden que la principal contradicción del capitalismo no es dentro de la sociedad humana, sino en el seno del medio ambiente, que destruye para procurar el máximo beneficio. Vale apuntar que los ecosocialistas no tienen un estructura ideológica clara debido a la enorme influencia de otras corrientes políticas, así, dentro del mismo, han surgido diversos planteamientos, en algunos casos priman las relaciones sociales a las ambientales, he ahí los rojiverdes o «sandias», pero que no pasan de propuestas cooperativistas dentro del capitalismo o de una lucha solo contra las recetas del neoliberalismo. En general dicen combatir al capitalismo, pero defienden la funcionalidad de la democracia burguesa, expresión de la dictadura de la burguesía; ofrecen unos métodos de actuación contra el poder muy habitualmente bajo métodos pacifistas aunque hay círculos cercanos al anarquismo que proponen una «resistencia» violenta si bien desorganizada. En lo económico presentan la condonación de la deuda como panacea del mundo actual neocolonial sin ver que ella solo es un engranaje más de ese sistema, engranaje que emergió junto la existencia misma de la propiedad y la usura; piensan en la llamada «redistribución de la riqueza» sin esforzarse en ver cuál es la raíz que hace nacer esa desigualdad, creen que en base a la educación pueden llegar a hacer que las empresas potencien por altruismo las energías renovables y que ofrezcan para el bien común y el uso público las patentes en materia tecnológica. A grandes rasgos, el ecosocialismo es una concepción pequeño burguesa, un socialismo pequeño burgués». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)